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    Revista Investigación y Negocios

    versión impresa ISSN 2521-2737

    Investigación y Negocios v.11 n.18 Sucre oct. 2018

     

    ARTÍCULOS

     

    Los dilemas proteccionistas de Trump

     

    Trump's protectionist dilemmas

     

     

    Ximena Roncal Vattuone
    Docente Investigadora de Posgrado del Centro de Investigación
    Científica, Académica y Posgrados (CICAP)

    eximi@hotmail.com Tehuacán - México
    Cristian Calderón Collazos
    Docente Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la
    Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca
    Sucre - Bolivia
    Recibido 26 de julio de 2018

    Aceptado 10 de septiembre de 2018

     

     


    Resumen

    El planteamiento central de la nueva estrategia de poder de la geopolítica y geoestrategia norteamericana bajo el mandato de Donald Trump es hacer nuevamente grande a los Estados Unidos en el mundo. El país del norte ha sido el principal promotor de la globalización de la economía mundial, favoreciendo a las grandes empresas transnacionales norteamericanas. Sin embargo, por su potente crecimiento, China se convirtió en el motor económico del capitalismo del sigloXXI, desafiando a la hegemonía de Estados Unidos en el escenario mundial. ParaTrump, el liderazgo estadounidense está amenazado principalmente por la presencia de China, por lo que plantea una "nueva era de rivalidad "con base en las tensiones geopolíticas y contradictorias de la globalización neoliberal, evidenciando el carácter neoconservador y hegemonista de la política estadounidense.

    Palabras Clave: Orden económico, geopolítica global, proteccionismo, liderazgo mundial


    Abstract

    The central approach of the new strategy of power of the North American geopolitics and geoestrategy under the mandate of Donald Trump is to make the United States again great in the world. The country of the North has been the main promoter of the globalization of the world economy, favoring the large North American transnational corporations. However, due to its powerful growth, China became the economic engine of 21st century capitalism, challenging the hegemony of the United States on the world stage. For Trump, the US leadership is threatened mainly by the presence of China, so it poses a "new era of rivalry" based on the geopolitical and contradictory tensions of neoliberal globalization, evidencing the neoconservative and hegemonic character of US policy.

    Keywords: Economic order, global geopolitics, protectionism, world leadership


     

     

    Introducción.

    En la presente investigación se desarrolla un análisis con base al método de la economía política sobre la visión estratégica que tiene el actual gobierno norteamericano en torno a su política exterior y de seguridad, principalmente ante la supuesta amenaza asiática.

    La investigación se concentra en cuatro ejes: a) caracterizar la "Nueva" Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos que dan lugar a b) una guerra focalizada en las tarifas comerciales que tienen como objetivo someter al país asiático; c) ¿Los dilemas proteccionistas?, ya que se considera que la estrategia de seguridad proteccionista norteamericana en la era Trump está encaminada a priorizar en lo político, económico, militar y de seguridad a la región Latinoamericana y caribeña con la que pretende construir un "hemisferio estable y pacífico"; d) a modo de reflexiones nos remitimos a la agudización de las tensiones globales, reforzado por un capitalismo antidemocrático y racista, de guerra comercial y bélica.

    La presente investigación sienta sus bases metodológicas en la revisión bibliográfica no solo expresada en teorías ideológicas y clásicas, si no, busca un análisis de lo planteado por el actual gobierno de Estados Unidos en materia migratoria y comercio internacional bajo una metodología analítica extrayendo los compendios de información brindada por la metodología bibliográfica, planteando el Desarrollo del artículo en cuatro ejes, donde se presenta las características comerciales que circunscriben a Estados Unidos frente a la economía y comercio de China, al finalizar el artículo se presenta una valoración reflexiva acerca de los dilemas comerciales que plantea el gobierno de Estados Unidos.

     

    Desarrollo.

    a) La "Nueva" Estrategia de Seguridad Nacional

    Las empresas transnacionales y el Estado norteamericano, junto con "la sabiduría convencional entre las instancias económicamente más influyentes de Washington", inauguraban en la década de los ochenta la expansión del capital a través de la liberalización comercial, la desregulación financiera y la globalización productiva. Durante cuatro décadas las consecuencias de este evento han sido devastadoras no sólo para América Latina, sino para la propia economía estadounidense fundamentalmente en dos dimensiones: a) la pérdida de empleos y b) el incremento de las desigualdades sociales.

    El tsunami que estalló en Wall Street en 2008 agudizó la desigualdad y el retorno a tasas bajas de crecimiento. La injusta distribución del ingreso y de la riqueza llevó a un despojo mayor de viviendas, de empleos y del "sueño americano" a millones de familias, así como la pérdida de 29% de los empleos industriales desde el año 2000 (Nahon,2016).

    La crisis de 2008, además de ser una crisis de sobreacumulación de capital en sectores de punta, también fue resultado de una creciente desconexión entre la nueva economía financiera (sistema financiero anárquico, volátil e hipertrofiado) y de las dimensiones de la economía real, la demanda social y la inversión productiva tanto en Estados Unidos (EEUU) como en la mayor parte del mundo (Dabat, 2009).

    Sin embargo, el estallido de la crisis hipotecaria en Estados Unidos parece no haber afectado sensiblemente al curso de la economía mundial, la cual siguió manteniendo las tasas más altas de crecimiento en relación con el país del norte. Situación que no se ha revertido entre el 2009 y el 2017 (ver cuadro 1).

    La pérdida de competitividad internacional, particularmente en los sectores de alta tecnología, generó en la economía norteamericana un creciente déficit comercial que a su vez condujo a un crecimiento más lento, lo cual redujo la participación de Estados Unidos dentro de la producción mundial (Dabat, 2009).

    "Estados Unidos es un país en franco retroceso social, que ha dejado de ser 'la tierra prometida'. Las condiciones generales de existencia en Estados Unidos, en muchos aspectos, se han estancado o decaído durante los últimos decenios. En Estados Unidos las contradicciones sociales se han acentuado. El salario medio se ha deteriorado. El país ha ido perdiendo el carácter excepcional de ofrecer seguridad económica y social a los distintos estratos o grupos sociales" (Gandasegui, 2010:35).

    En tal sentido, se priorizó al capital financiero con base en los principios de la democracia liberal y la economía de mercado, lo que representó para Estados Unidos elevados costos como la emigración de capitales hacia las economías intermedias que ofrecían mayores beneficios a los fondos golondrina. La desindustrialización (excepto los sectores energético, defensa y agrícola) le hizo perder su posición competitiva en la producción aunado a la contracción del crédito y el desempleo estructural. La apertura comercial posibilitó la inserción de nuevos contendientes en el mercado mundial ante una deteriorada economía interna en EEUU, donde los efectos de la "globalización" se constituían en la base de la desconformidad social de los sectores de menores ingresos (Harvey, 2007) (Gambina, 2016) (Katz, 2017).

    Las consecuencias de las sucesivas crisis económicas - financiera e inmobiliaria-, incluso de crisis políticas, acumuladas en las últimas décadas en la sociedad estadounidense (Hernández, 2017) a la par de los discursos de la doctrina de seguridad nacional, de críticas a los acuerdos de libre comercio, la promesa de creación de empleos y un despliegue del sentimiento nacionalista de supremacía, fueron algunas de las circunstancias que propiciaron la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

    El triunfo de Trump como presidente de Estados Unidos muestra el intento hegemónico más agresivo de reconfiguración geoestratégica de la superpotencia global, donde no sólo resurgen las corrientes ideologías de ultraderecha acompañadas de discriminación, clasismo, violencia racista y xenofóbia, sino que se reinaugura la fuerza del expansionismo monroista y la "Make America GreatAgain", manifestaciones de la política colonizadora que Norteamérica ha decidido ejercer históricamente sobre los países latinoamericanos y el mundo.

    La pretensión manifiesta de EEUU tiene entre sus líneas de acción la manutención de la superioridad militar y de hegemonía política sobre América Latina y sobre los reservorios de recursos estratégicos existentes en la región. Para ello define las relaciones internacionales y de comercio de nuestra región y del mundo, en un contexto donde ejerce medidas de presión para detener el avance de potencias del llamado hemisferio oriental que pongan en peligro sus zonas exclusivas de influencia.

    Esta situación, dice Preciado (2017), obedece a la reducción de la base material sobre la que opera la sociedad globalizada y que exige transformaciones de los métodos hegemónicos de producción, consumo y organización social ante las inminentes contradicciones y limitaciones expansivas del capital para reproducir el excedente y el agotamiento de las fuentes de energía fósil. El gobierno de Trump, según Bech (2017: 37):

    "simboliza sin dudas el inicio de un cambio de gran magnitud. Por un lado, cuestionando las teorías armonistas que al estilo Fukuyama auguraban la victoria definitiva del liberalismo económico y de la democracia liberal, las tendencias nacionalistas y proteccionistas levantan cabeza en la segunda década del siglo XXI. Pero por el otro, la novedad se presenta de la forma más contradictoria. Lo significativo no es solo el surgimiento de tendencias nacionalistas, sino que estas tendencias se desarrollan en el contexto de una estructura fuertemente "globalizada" del capital".

    La postura del presidente norteamericano no es extraña, ya que responde a la postura de los grupos de interés privilegiados y a la minoría dominante a la que representa. De igual manera responde a las disputas globales en defensa del capital y de reestructuración del proyecto del mercado global, pero fundamentalmente a la urgencia de reconfiguración de los poderes globales y del proyecto de dominación mundial norteamericano en medio de enormes desigualdades estructurales y de evidente crisis ecológica.

    "Trump no es un loco, ni un extraño fallo del sistema. Al contrario, representa fielmente los valores de dicho sistema, pero desde postulados diferentes a los hegemónicos tras el estallido financiero de 2008. Lo que el actual presidente de Estados Unidos plantea es una nueva agenda en defensa del capital, en un incierto contexto marcado por la crisis" (Fernández y Hernández, 2017: 15).

    Desde que toma posesión a la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero de 2017, Donald Trump decide, la política "Hacer grande a América", para lo cual fija los límites de la geopolítica norteamericana, que asume en su primer discurso una vez envestido como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica:

    "Nosotros los ciudadanos de América, determinaremos el sendero de este país y del mundo en los próximos años (..) Hemos enriquecido a otros países mientras la riqueza, la fortaleza y la confianza de nuestro país desaparecían tras el horizonte. A partir de ahora hay una nueva misión que va a regir nuestra patria (..) Cada decisión sobre temas de comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, se tomará en beneficio de los trabajadores y las familias americanas (...) La protección engendrará prosperidad y fuerza (...) El americanismo, no el globalismo, será nuestro credo. A partir de este momento, va a ser América primero".1

    En esta versión actualizada de la lógica monroista se impulsan una serie de propuestas/acciones centrales que rigen la "Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos" divulgada el 18 de diciembre de 2017. En esta nueva estrategia se establecen los lineamientos estratégicos de la política exterior y de seguridad de la era Trump, los cuales pueden clasificarse en dos pilares fundamentales: a) La Estrategia Migratoria y b) La Estrategia Comercial. Ambos pilares se resumen en el siguiente cuadro:

    • La Estrategia Migratoria

    El control migratorio y vigilancia de las fronteras se ha constituido en el eje central de la política de "seguridad migratoria", son pocos los cambios en relación con su antecesor, pero con un discurso más violento al criminalizar la inmigración ilegal y considerarla mala e indeseable. En este sentido, desde la perspectiva de Donald Trump, la migración "ilegal" es una amenaza para la ley y el orden, para el bienestar económico y los sistemas de seguridad social para los trabajadores norteamericanos cuyas consecuencias han producido la reducción de los salarios y el empleo.

    La retórica antiinmigrante del presidente Trump tiene como sustento el incremento a las medidas de sanción y control en la frontera para detener el éxodo, en el entendido que Estados Unidos sigue siendo el principal receptor de migrantes en el mundo seguido de Rusia, Alemania y Arabia Saudita.

    En este orden de ideas, Carrasco González (2017: 176) establece que las propuestas y acciones del presidente estadounidense en cuanto a políticas migratorias se han centrado básicamente en siete puntos:

    1. Reforzamiento de la seguridad de la frontera nacional para lo cual ha planteado el despliegue de "su" Guardia Nacional para la militarización de la frontera, en una muestra de vulneración de los derechos humanos de los migrantes.

    2. La criminalización de los inmigrantes ilegales, asumiendo una actitud xenofóbica al generalizar la palabra delincuentes para referir a los migrantes.

    3. La deportación de los migrantes indocumentados (11 millones aproximadamente), en particular latinos, centroamericanos y musulmanes. Para estos últimos incluso plantea el veto total. "Los que vinieron ilegalmente, se tienen que ir".

    4. La construcción de un muro fronterizo, su inminente atropello hacia México, con el que pretende detener la migración ilegal mexicana y el ingreso de bandas, drogas y violencia a territorio norteamericano.

    5. La negociación o cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), exigiendo a México el refuerzo de sus controles migratorios.

    6. Aplicación de un impuesto a las remesas (30%) que envían los migrantes a su país de origen, generando de esta forma un factor de expulsión a los que ya están afincados, pero que mantienen a sus familias en los países de origen (Urgateche, 2016).

    7. "Evitarla aprobación de una reforma migratoria integral que otorgue derecho a los migrantes indocumentados, negándoles la amnistía para regularizarse y adquieran la ciudadanía estadunidense", así como la suspensión de visas.

    No obstante, las campañas anti imigrantes norteamericanas no son una novedad, pues en el periodo de Barack Obama, por ejemplo, la imposición de políticas hacia la seguridad migratoria se manifestaron en el incremento de deportaciones y de diversos programas de vigilancia de las fronteras.

    Al respecto, Ugarteche (2016:10) sostiene que:

    "La política migratoria continuará estable. Durante el gobierno de Obama se ha deportado a 2.8 millones de mexicanos. Trump asegura que deportará 3 millones más. Esa es una continuidad de las políticas. Obama dijo en noviembre de 2014: "Los criminales, no las familias, los criminales, no los niños, los miembros de las pandillas, no una mamá que está trabajando duro para proveer a sus hijos. Tendremos prioridades, al igual que se hace con la aplicación de la ley todos los días", al anunciar su acción ejecutiva sobre la inmigración, según ABC news, Trump en realidad es la continuación de esto y no está concentrado en los mexicanos sino en los latinos, en especial los centroamericanos de Guatemala, El Salvador y Honduras".

    Urgateche también plantea que la imposición de un arancel elevado a las remesas podría implicar un efecto disuasivo y en su aplicación forzosamente universal equivaldría al impuesto Tobin2 (o ITF: Impuesto a las transacciones financieras) y sus efectos sobre los flujos de capitales de corto plazo.

    El argumento sobre la inmigración olvida que la aplicación de políticas de privatización, flexibilización laboral y desregulación económica, representan también un proceso de distribución y redistribución de los ingresos en contra de los trabajadores, además de evidenciar las débiles ventajas tecnológicas del país del norte.

    • La Estrategia Comercial

    Estados Unidos ha ostentado ser el garante del sistema mundial y del ideal del libre comercio en un marco de contradicciones entre el utilitarismo y el multilaterismo encaminados, cuando así lo conviene, a conciliar con sus intereses nacionales. Por un lado, ha promovido los supuestos del liberalismo económicos y, por otro lado, en su política interna, se ha alejado del laissez-faire, imponiendo prácticas comerciales proteccionistas con elevados subsidios y leyes antidumping, estableciendo barreras al comercio de manera discrecional, restringiendo su mercado a productos más competitivos e incluso transgrediendo la capacidad reguladora de los Estados Nación al incorporar en sus acuerdos temas como las compras gubernamentales, servicios, inversiones, derechos de propiedad intelectual y acceso a la información.

    Una de las principales características de esta Estrategia Comercial es la acentuada inclinación hacia las negociaciones bilaterales a través del establecimiento del comercio bilateral, de tal manera que los acuerdos multilaterales deberán ceder su espacio a estos acuerdos que seguramente tendrán una mayor rigidez y se inclinarán hacia los intereses de la burguesía financiera estadounidense.

    Trump se plantea nuevamente realizar negociaciones a través del comercio bilateral como estrategia para obligar a sus socios comerciales a cumplir con sus exigencias y como requisito para acceder al mercado estadounidense y de esta forma relocalizar sus empresas. El bilaterismo se propone con la esperanza de favorecer en cada caso a EE UU en vez del multilateralismo que implica necesariamente establecer negociaciones de reglas comunes entre las potencias.

    "En lo que concierne a la política comercial, la tendencia del gobierno americano se está encaminado hacia el unilateralismo. Obama dijo que quería el TPP para que Estados Unidos pusiera las reglas del juego del comercio internacional y no China. Trump dice que el TPP no es funcional. Que va a poner otra cosa. Ambos se mueven dentro del esquema unilateral y alejados de la OMC que es el espacio que se supone se diseñó en 1992 para regular el comercio internacional" (Ugarteche, 2016).

    La feliz globalización y el afamado orden multilateral junto a sus instituciones, dice Elbaum (2018), han sido rebasados y, en consecuencia, se han visto limitados para resolver los conflictos y el déficit comercial de su indiscutida hegemonía, así como las contradicciones actuales en un mercado mundial confinado con base en una competencia exacerbada entre los grandes monopolios multinacionales.

    Por lo tanto, Estados Unidos disputa su liderazgo en un orden mundial creado por él mismo, se encuentra restringido como polo del poder angloamericano, carente de garantizar la acumulación económica y la valorización sin fin de capital donde ya no puede imponer las reglas de juego (Merino, 2018).

    Las prioridades de la Estrategia Comercial que dan cuenta de sus intereses nacionales ante la urgencia de reconstituir su poder hegemónico, de acuerdo con Gabriel Merino (2018), se definen en los siguientes puntos:

    • Reforzamiento de la "seguridad nacional" que posibilite a los Estados Unidos la capacidad de establecer monopolios.

    • Fortalecimiento unilateral del polo angloamericano comandado por Estados Unidos.

    • Profundización de proteccionismo económico con el objetivo de defender la producción industrial de los Estados Unidos frente a China y sus aliados, así como reequilibrar el déficit comercial.

    • Medidas de presión a los aliados de Europa y Japón para el incremento de sus gastos militares, así como la redefinición del sostenimiento de la OTAN.

    • Fortalecimiento geoestratégico frente a las potencias China y Rusia, abandonando las grandes alianzas comerciales en las periferias Euroasiáticas.

    La "nueva seguridad americana" no se aleja tampoco de los preceptos unilaterales del expresidente George Bush, que en el año 2002 y en el marco de la firma de la "Ley de Comercio o Trade Promotion Authority" sostenía que la seguridad nacional implicaba necesariamente la seguridad económica.

    Con base a su propuesta comercial y de los poderosos intereses "proteccionistas" de defensa del capital, Donald Trump intenta eliminar las presiones competitivas de sus aliados y decide retirar a Estados Unidos de las negociaciones de la Asociación Transpacífica (TPP), renegociar el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) y el Tratado de Libre Comercio con Corea, anunciando además su retiro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La Trade Promotion Authority le concede al presidente atribuciones para negociar acuerdos comerciales que "apoyen y fortalezcan" la prosperidad de este país, delegando a sus socios el costo de la superioridad estadounidense.

    Para Fernández y Hernández (2017) las líneas maestras que orientan la Estrategia Comercial de Trump se concretan en dos dimensiones:

    • La Guerra Económica hacia China y la Unión Europea, cuyo objetivo es la defensa de sus capitales que amplíen las capacidades de las empresas transnacionales y la restitución de los balances macroeconómicos a través de la creación de dinero especulativo con base en la primacía internacional del dólar. Es decir, una guerra de divisas con base a la cual EEUU pueda reestablecer su capacidad competitiva frente a las grandes potencias económicas mundiales (Lorente, 2016).

    • El Unilateralismo internacional que "se vincula coherentemente con su programa de guerra económica y de fomento de la disputa entre pobres a través de la negativa de que EE UU pague la factura del proyecto universalista, favoreciendo a su vez la posición global de sus capitales frente a los europeos y chinos" (Lorente, 2016:24). Como señala Lorente, de lo que se trata es de impulsar una guerra arancelaria que le posibilite a EEUU mejorar su descompensada balanza comercial (ve cuadro 3).

    The Observatory of Economic Complexity

    En el cuadro 3 se muestra una comparación de los últimos seis años de las exportaciones e importaciones de Estados Unidos y China. Entre 2009 y 2016, este segundo país ha mantenido una tasa de crecimiento promedio en sus exportaciones de 1,7%, mientras que Estados Unidos ha mostrado una tendencia a la baja en sus exportaciones de -0,8%.

    Respecto a las importaciones, Estados Unidos se constituye en el mayor importador del mundo, seguido de China que ocupa el segundo lugar; aunque en los últimos seis años sus importaciones sufrieron un decremento del -2,8%, aspecto favorable en su balanza comercial.

    Sin embargo, el panorama no ha sido nada favorable puesto que sus exportaciones no han registrado un crecimiento importante. Estados Unidos no mejoró su Balanza comercial al contrario esta fue empeorando, de hecho se advierte una brecha significativa en relación con el desenvolvimiento de China, (ver gráfica 2).

    El déficit en su balanza comercial ha acompañado a Estados Unidos por más de una década. En el 2017 registraba 566.000 millones de dólares, el peor después de la crisis suscitada en el año 2008 y sus repercusiones desde el 2009, la lógica del proteccionismo comercial pretende el revertir este déficit.

    b) La amenaza China

    Jorge Elbaum (2018) señala que el problema de fondo de la agenda comercial norteamericana radica fundamentalmente en la disputa del liderazgo mundial de las innovaciones en el mediano plazo, donde China representa su principal competidor.

    De esta manera, el ascenso de China como polo de poder ha planteado diversos desafíos y enfrentamientos con Estados Unidos, pues su presencia en América Latina y en el escenario mundial en los ámbitos económico, comercial y político amenaza, el liderazgo geoeconómico y geopolítico estadounidense.

    Elbaum (2018) argumenta que pese a que el modelo de inversión estadounidense pretendía que Beijing, después de haber sido ensamblador por más de una década, se abstuviera de derivar sus rentas hacia la producción de bienes y servicios de exportación, actualmente China exporta teléfonos inteligentes que compiten en los primeros lugares de ventas en el mundo por los que no debe pagar regalías a ninguna empresa por fuera de sus fronteras.

    El gran salto chino se debe fundamentalmente a una evolución económica con mayor intensidad en tecnología avanzada, resultado de la apropiación tecnológica, fortalecimiento de conocimientos y la formación de científicos y tecnólogos para la generación de la llamada ingeniería de reversa. En este contexto, con la creación y la consolidación de sus propias empresas a escala mundial, China redujo la brecha científico-tecnológica entre ambos países.

    La BBC Mundo publicó el 16 de enero de 2017 Las Cinco razones por las que Donald Trump considera que China es un enemigo de EE.UU, las cuales expresan lo siguiente:

    1. China le ha quitado puestos de trabajo a los estadounidenses: "Trump prometió en su campaña electoral que castigaría a las compañías estadounidenses que transfieran sus puestos de trabajo a Asia".

    2. China ha estado "violando" a EE.UU. con sus exportaciones baratas: para Donald Trump, China era responsable "del robo más grande en la historia del mundo".

    3. "China es un manipulador de divisas, el más grande en el mundo": "Trump lanzó durante la campaña electoral que China es 'el más grande manipulador de divisas del planeta' y ha devaluado a propósito el yuan para socavar los precios globales de las exportaciones".

    4. La balanza comercial entre ambos países desfavorece a EE.UU: "La arremetida de Trump contra China parece apuntar a que la globalización ha beneficiado a la potencia asiática y ha perjudicado a Estados Unidos, ubicando a su país en el lado de los perdedores".

    5. La influencia de la teoría de Peter Navarro: "Navarro, profesor de Economía de la Universidad de California, ha sido una figura influyente en el pensamiento económico de Trump (...) afirmó que el acceso de China a la OMC había debilitado la base industrial estadounidense y la capacidad de defendernos y defender a nuestros aliados".

    • Las disputas en el rankin multinacional

    El dinamismo de Asia, el crecimiento estable de China y el declive del modelo empresarial norteamericano disminuyeron la superioridad de EEUU en conocimiento y actividades de investigación, además de constituirse en factores esenciales en la pérdida de competitividad y posición económica de ese país.

    Al nivel de las 10 principales trasnacionales que controlan los estándares mundiales de tecnología de la información y las comunicaciones, si bien 8 continúan siendo estadounidenses, en el ranking de 2018 se ubican dos transnacionales tecnológicas provenientes de China, una más que en el 2010, evidenciando la presencia competitiva del país asiático en el comercio mundial (cuadros 4 y 5).

    Sin embargo, a pesar de que EEUU es el país con mayor gasto en términos absolutos en Investigación y Desarrollo (I+D) con el 2,7%, seguido de China con un 1,4% del PBI, ha perdido fuerza innovativa con China, en un contexto de tensiones y enfrentamiento entre los distintos polos de poder mundial y proyectos políticos estratégicos contrapuestos, fragmentando el orden mundial existente (Merino, 2015).

    El capitalismo informático global convirtió a la tecnología en un instrumento de poder mundial en una configuración espacial con base en fenómenos productivos como la organización empresarial tipo red, las nuevas redes de comunicación, información y conocimiento, así como una nueva división global del trabajo o nuevas formas globales de competencia en el contexto internacional (Dabat y Leal, 2013).

    En este contexto, la hegemonía absoluta de Estados Unidos se desplazó del centro cíclico económico mundial desde Norteamérica y Europa Occidental hacia Asia y, particularmente, Asia Oriental, como resultado del nuevo papel internacional de China y las distintas relaciones mundiales de poder, cuestionando la base del funcionamiento de la "bella época" del capitalismo neoliberal estadounidense (Dabat, 2009).

    El poder de China se ha extendido rápidamente y ejerce su peso económico y financiero como una superpotencia y el gran prestamista mundial, sus empresas se ubican entre las diez más grandes del mundo, compartiendo con Estados Unidos la transnacionalización del capital. El cuadro 6 muestra que, de las diez multinacionales del mundo, cinco le corresponden al primer país y las cinco restantes al segundo país.

    Para Narodowsky y Merino (2015), China se encuentra en la transición económica para constituirse en centro en términos de complejidad económica. Es el principal comprador de los Estados Unidos y el ahorro de la economía china ha contribuido a la financiación de los bonos del tesoro norteamericano lo que ha llevado a la formación de una "sociedad" con los Estados Unidos difícil de romper.

    Estados Unidos tiene un déficit comercial con China de 375,000 millones de dólares. En tanto China mantiene un superávit comercial y financiero, especialmente, en bonos del Tesoro de EEUU, además de su capacidad en gasto bélico y de desarrollo tecnológico de última generación (Gambina, 21018). "China, es el acreedor principal de los EEUU, poseedora de 1.800 millones de dólares en bonos del Tesoro, percibe anualmente casi 50.000 millones de dólares en concepto de intereses de la deuda, que China se apresura en invertir en África con lo cual son los EEUU los que financian, indirectamente, la expansión China en África" (Ferrero, 2015:27).

    China, en la medida que se constituye en un nuevo polo de poder mundial ha modificado las relaciones de poder existentes, poniendo en crisis las instituciones surgidas con la posguerra y consagradas mundialmente con la caída de la Unión Soviética. Asimismo es vista como una amenaza por las fuerzas dominantes del viejo orden, lo que le permite estructurar la geopolítica mundial, acrecentar su capacidad de desarrollo e influencia global (Narodowsky y Merino, 2015).

    c) ¿Los dilemas proteccionistas?

    "China es actualmente el principal socio comercial de las mayores economías de Sudamérica: Argentina, Brasil, Chile, Perú y Venezuela. Estos países exportan a China principalmente materias primas como cobre, mineral de hierro, aceite, soja y petróleo (...) Uno de los proyectos más grandes en curso (de 50.000 millones de dólares) lo constituye la construcción en Nicaragua, por parte de una empresa china, de un nuevo canal interoceánico que competirá directamente con el de Panamá, en cuyo entorno han invertido numerosas empresas estadounidenses (...) El caso de Bolivia: China ha instalado recientemente una central hidroeléctrica en la provincia de Cochabamba. Participa en la construcción de factorías de azúcar, minas de potasio, siderurgias, carreteras, así como en la modernización del sistema de seguridad pública y de las telecomunicaciones" (Rousset, 2018: 2).

    Esta situación ha llevado a Estados Unidos a "aconsejar" a los países de América Latina a evitar la dependencia en "exceso" de las relaciones comerciales con China. El secretario de Estado de EE UU, RexTillerson argumentaba en febrero de 2018 que la región no tenía necesidad de ponerse en manos de un nuevo imperio.

    De acuerdo con James Petras (2017), las estrategias para socavar y debilitar a China como potencia mundial emergente tienen cuatro décadas al pretender en primera instancia generar relaciones de dependencia a partir de la estrategia liberal que en términos reales resultó un fracaso en el bloqueo del ascenso de China como potencia mundial. El autor sostiene que las estrategias de EE.UU han implicado distintas medidas económicas, políticas y militares destinadas a debilitar el crecimiento chino, así como limitar su expansión hacia el exterior. A, continuación se destacan algunas de las estrategias económicas impuestas por el país del norte desde los planteamientos de Petras:

    En lo que respecta al ámbito político, las estrategias de ofensiva política por parte de Estados Unidos hacia China se representan en el cuadro 8:

    El actual presidente norteamericano culpa al comercio en general y a los acuerdos comerciales en particular de los problemas salariales y de empleo de EEUU, exigiendo medidas proteccionistas que lleven a nivelar el campo de juego en el ámbito del comercio mundial (Silva y Lara, 2017).

    En un marco de agudización de la guerra comercial, Donald Trump inicia con China la ejecución de las políticas proteccionistas argumentando, principalmente, prácticas desleales del comercio y robo de la propiedad intelectual del país asiático en prejuicio de la industria y el liderazgo de Estados Unidos en tecnología e innovación. Por tanto, en el transcurso del 2018, decide:

    • Imponer aranceles estadounidenses del 25% por valor de 34.000 millones de dólares como parte de un primer paquete de gravámenes de 50.000 millones.

    • Establecer un arancel de 25% para las importaciones de acero y una tasa de 10% para el aluminio con la finalidad de apoyara los fabricantes estadounidenses de acero y aluminio.

    • Impulsar nuevos aranceles del 10% a productos importados de China por valor de 200.000 millones de dólares.

    • Planes para imponer aranceles a bienes chinos sustentadas sobre el robo de propiedad intelectual de compañías de Estados Unidos.

    En contraparte, China hace lo propia con:

    • Instaura aranceles de hasta el 25% sobre 128 productos estadounidenses, afectando a unos US$3.000 millones en importaciones.

    • Aproximadamente, 91% de los 545 productos que China está grabando pertenecen al sector agrícola.

    • Establece medidas antidumping provisionales sobre el ácido hidroyódico importado de Estados Unidos y Japón.

    El 27 de agosto del 2018, China presentó el reclamo en el marco del sistema de solución de diferencias de la Organización Mundial de Comercio en contra de los aranceles adicionales impuestos por los Estados Unidos a las importaciones chinas valoradas en 16.000 millones de dólares, arguyendo incompatibilidades con las disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994 (GATT).

    Esta situación de confrontación y el proteccionismo de Trump, señala Gambina (2018), descoloca la lógica aperturista y liberalizadora, descoloca a los organismos internacionales, choca con la globalización capitalista, la organización internacional de cadenas de producción y de valor, y la financiarización; además contrapone sus propuestas contra la lógica neoliberal erigida por más de cuatro décadas (Rousset, 2018).

    La Doctrina Monroe sigue trazando las coordenadas. Lo que pretende fundamentalmente Estados Unidos en su "Nueva" Estrategia de Seguridad Nacional es sacar a China del camino en aras de "América Primero". El planteamiento consiste básicamente en la "América para los Americanos" a través del control comercial, político y económico de América Latina, la reconstitución de su hegemonía global, así como la extensión de su control casi absoluto sobre los recursos minerales, energéticos y agrícolas, de manera particular en la región latinoamericana, para los inversionistas transnacionales de registro usamericanos.

    "Mientras que China busca ser una superpotencia regional sin contrapeso en su ámbito particular. Estados Unidos busca ser una superpotencia global que nadie pueda desafiar en ningún lugar del mundo. Esta es la contradicción", señala Blecker (2013: 20).

    Algunas Reflexiones finales...

    Los dilemas proteccionistas de los Estados Unidos en el Mundo muestran sin duda un enfrentamiento al interior de la política norteamericana entre los globalistas y los americanistas que conlleva, a su vez, a las disputas de los grandes capitales nacionales y transnacionales que condicionan la hegemonía norteamericana.

    Los dilemas proteccionistas de los Estados Unidos, implican un enfoque más preciso hacia América Latina y el Caribe, donde los Estados que son llamados democráticos desde la óptica Trump, aumentan sus oportunidades económicas y son considerados como socios responsables al estilo de la Doctrina Monroe.

    Los dilemas proteccionistas de los Estados Unidos, significa endurecer un lenguaje xenofóbico de un presidente empresario que más que la falta de empleo y bajos salarios le preocupa el incremento de las ganancias de los grandes capitales, que pretende alcanzar a través de una guerra comercial - aranceles, devaluaciones, hipotecas, etc.- con sus principales competidores y que tiene en mente la reconquista del mundo.

    Los dilemas proteccionistas de los Estados Unidos, refuerza las guerras comerciales y bélicas, pero sin ningún éxito en el comercio mundial; ya que las condiciones de desigualdad se agudizan y profundizan en el mundo, evidenciando las diferencias entre los centros imperiales, el incremento de sus presupuestos militares y el uso de la fuerza militar.

     

    Notas

    1 Extracto del discurso pronunciado por Donald Trump al asumir la presidencia de Estados Unidos en enero de 2017.

    2 La tasa Tobin o ITF tiene por objeto gravar las transacciones internacionales de activos financieros. Su origen se remonta a principios de los años 70 y consistía en una "comisión" sobre los movimientos especulativos de divisas propuesta por el economista norteamericano James Tobin.

     

    Referencias

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    • (Footnotes)

    • 1 El Acuerdo de Paris es considerado como el primer pacto global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen a aumentar la temperatura global. En diciembre de 2015, 195 países se sumaron a esta iniciativa.