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    Revista Varianza

    versão impressa ISSN 9876-6789

    Revista Varianza  n.24 La Paz  2024

     

    ARTICULO DE INVESTIGACIÖN

     

    DESIGUALDADES EN LOS INGRESOS DE

    ADULTOS MAYORES BOLIVIANOS

     

    INEQUALITIES IN THE INCOME OF BOLIVIANS ELDERLYS

     

     

    Ramiro Coa Clemente1 & Patricia Loza Cruz2

    1Instituto de Estadistica Teórica y Aplicada, Universidad Mayor de San Andrés, La Paz-Bolivia Iconoclementecoa@gmail. com

    2Instituto Nacional de Estadística, La Paz-Bolivia Iconolcruzpatricia@gmail. com

    Artículo recibido: 25/08/2024 Artículo aceptado: 16/09/2024

     

     


    Resumen

    Esta investigación tiene como objetivo estudiar las desigualdades en ingresos de los adultos mayores bolivianos con información obtenida en la encuesta de hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadística en el año 2021. En un marco de bajos ingresos percibidos por una fracción importante de los adultos mayores, inferiores a un salario mínimo, sean activos o inactivos económicamente, se constatan importantes desigualdades. Con base en resultados de la regresión cuantil, se evidencia que (i) los ingresos de los ocupados son significativamente superiores a los de los inactivos, en todos los niveles de ingresos, ampliándose la brecha aún más en niveles de ingresos altos; (ii) los ingresos de amas de casa y de los de edad avanzada son significativamente inferiores a los que perciben los ocupados, en toda la distribución de ingresos; (iii) el efecto de la educación sobre el ingreso crece continuamente a medida que los ingresos pasan de niveles bajos a niveles altos, pero mucho más en niveles de ingresos altos; (iv) luego de controlar el efecto de otras variables, desaparecen las brechas entre los ingresos de hombres y mujeres; y (v) lo propio acontece con la edad de los adultos mayores, no existen brechas intergeneracionales en cuanto a los ingresos. Se recomienda crear las bases para una transición gradual hacia empleos formales y dignos, diseñar políticas y programas para aprovechar el actual bono demográfico, incrementar montos y focalizar grupos de adultos mayores beneficiarios de pensiones no contributivas, y asegurar la culminación de la educación superior, incluida la educación técnica.

    Palabras clave: Regresión cuantil, Informalidad laboral, Brechas en ingresos, Educación.


    Abstract

    This research aims to study the income inequalities of Bolivians elderlys with information obtained in the household survey carried out by the National Institute ofStatistics in 2021. In aframework oflow income received by a significant fraction of elderlys, less than one minimum wage, whether they are economically active or inactive, important inequalities are observed. Based on the results ofthe quantile regression, it is evident that (i) the incomes ofthe employed are significantly higher than that ofthe inactive, at all income levéis, with the gap widening even more at high income levéis; (ii) the incomes ofhousewives and the elderlys are significantly lower than that received by the employed, across the entire income distribution; (iii) the ejfect of education on income grows continuously as income moves from low to high levéis, but much more at high income levéis; (iv) after controllingfor the ejfect ofother variables, the gaps between men's and women's income disappear; and (v) the same happens with the age ofelderlys, there are no intergenerational gaps in terms ofincome. It is recommended to créate the basis for a gradual transition towards formal and decent jobs, design policies and programs to take advantage ofthe current demographic bonus, increase amounts andfocus on groups ofelderlys who benefit from non-contributory pensions, and ensure the completion ofhigher education, including technical education.

    Keywords: Quantile regression, Informal employment, Income gaps, Education.


     

     

    1. INTRODUCCIÓN

    El envejecimiento acelerado de la población pasará a ser la tendencia demográfica más relevante en la región [de América Latina y el Caribe] (Huenchuan, 2018). Con relación a la aceleración, Europa, por ejemplo, tardó 56 años para que el porcentaje de población mayor de 65 años pasara del 10 al 20 por ciento; en cambio, en América Latina y el Caribe, esta transición se producirá en la mitad de tiempo, 28 años (Aranco N. et al., 2022). Al interior de la región, algunos países experimentarán incluso ritmos más acelerados, como es el caso de Chile, país que actualmente se encuentra en una fase avanzada de envejecimiento, requerirá sólo 26 años. Referente al caso boliviano, si bien se lo considera como un país que se encuentra en una etapa de envejecimiento incipiente (Huenchuan, 2018), este cambio se producirá en 42 años, lapso de tiempo inferior al registrado en Europa.

    Este envejecimiento a ritmo acelerado tiene importantes implicancias económicas y sociales, por lo que es primordial que el diseño y la implementación de las políticas y programas para este segmento de la población conduzcan a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores y, a la vez, garanticen el ejercicio pleno de sus derechos. En efecto, en los acuerdos 18, 20, 22 y 27 del Consenso de Montevideo sobre población y desarrollo, del cual Bolivia es parte, se enfatiza la formulación de políticas que garanticen, entre otros, la calidad de vida de las personas mayores y un envejecimiento con dignidad y derechos (CEPAL, 2013).

    Entre los derechos de los adultos mayores se encuentra el de seguridad económica3, seguridad que se constituye en uno de los factores determinantes de la calidad de vida de las personas de edad. La capacidad de las personas de disponer de bienes en general, económicos y no económicos, constituye un elemento clave de la calidad de vida en la vejez. En este sentido, la seguridad económica de las personas mayores se define como la capacidad de disponer y usar de forma independiente una cierta cantidad de recursos económicos regulares y en montos suficientes para asegurar una buena calidad de vida (Guzmán, 2002). Montos económicos en cantidad suficiente y de forma regular permiten que las personas de edad tengan una vida autónoma y puedan satisfacer una serie de necesidades básicas relacionadas, entre otros, con salud, alimentación, vivienda, cuidado, entretenimiento, seguridad y acceso a tecnologías de información, todos ellos muy vinculados con la calidad de vida. Es importante remarcar que los mecanismos de provisión de seguridad económica son varios: el trabajo generador de ingresos, los ahorros (activos físicos y financieros), los sistemas de seguridad social, las rentas percibidas y las redes de apoyo, principalmente las familiares (CEPAL, 2004).

    Con el propósito de coadyuvar en el diseño y la implementación de políticas públicas orientadas a garantizar el ejercicio del derecho que tienen las personas de edad a una seguridad económica, esta investigación tiene el objetivo de estudiar las desigualdades en los ingresos de las personas adultas mayores. El décimo objetivo de desarrollo sostenible alude específicamente a "reducir la desigualdad en y entre los países". Entre las metas vinculadas con este objetivo de desarrollo están el de "lograr progresivamente y mantener el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población... hasta el 2030" y el de "potenciar y promover la inclusión social, económica y política de todas las personas, independientemente de su edad, sexo...".

    Luego de una explicación sucinta de los datos y el método estadístico usado en el análisis, el presente artículo aborda el examen de las desigualdades en los ingresos, primero en términos descriptivos y posteriormente en términos inferenciales mediante regresión cuantil. En ambos enfoques, el descriptivo y el inferencial, se estudian las desigualdades tanto en el grupo de adultos mayores económicamente activos - específicamente los ocupados - como en el grupo de los inactivos. El artículo concluye con la presentación de los principales resultados y una discusión sobre los principales aspectos de esta investigación.

    2. MÉTODOS E INFORMACIÓN

    2.1 INFORMACIÓN

    La presente investigación se basa en datos obtenidos en la encuesta de hogares del año 2021 realizada por el Instituto Nacional de Estadística de Bolivia. La muestra total contiene 12.847 hogares y 42.090 personas. En esta cantidad de muestra se captó 4.660 personas adultas mayores, vale decir, personas de 60 años y más, correspondiente a un 11.1 por ciento de la muestra total de personas. Diferentes características de los adultos mayores fueron consideradas en el análisis de las desigualdades: su edad, tanto en años individuales como en grupos de edades; sexo; condición de actividad económica; informalidad laboral; área de residencia, clasificada como urbana o rural; educación, tanto en años de educación formal como en nivel alcanzado - ninguno, primaria, secundaria o superior; y la condición de pobreza, clasificada como no pobre y pobre.

    2.2 REGRESIÓN CUANTIL

    Regresión cuantil es una herramienta estadística apropiada para abordar el objetivo de este estudio. Por una parte, la distribución de ingresos de los adultos mayores, que es la variable respuesta en nuestro análisis, es bastante asimétrica, por lo que el uso de regresión lineal clásica puede ser ineficiente debido la presencia de outliers (valores atípicos), mientras regresión cuantil es más robusta a esos valores (Cameron and Trivedi, 2010). Por otra parte, la regresión lineal clásica sólo permite una visión parcial de la relación entre la variable respuesta y un conjunto de variables explicativas, una relación concentrada sólo en el promedio de la distribución condicional de la variable respuesta, mientras regresión cuantil permite examinar esa relación en diferentes puntos de la distribución condicional de los ingresos, es decir, proporciona un cuadro mucho más amplio de esa relación.

    El modelo de regresión cuantil condicional es expresado como:

    Qq = (Y/X) = Xßq(1)

    donde Qq(Y/X) representa el cuantil condicional q del vector de respuestas Y de dimensión n*l, Xqs una matriz n*p de datos para las p - 1 variables explicativas, siendo su primera columna un vector de unos, y ßq es un vector p* 1 de parámetros desconocidos correspondiente al cuantil condicional q. Entonces, se trata de modelar cuantiles condicionales sobre un conjunto de variables explicativas o regresoras.

    Recordemos que, para 0<q<l, Q(q) es el cuantil q de la distribución de una variable aleatoria Y si P(Y ≤ Q(q)) ≥q y P(Y Q(q)) ≥ 1 - q, donde un caso especial es la mediana cuando q = 1/2. De acuerdo a Vicéns y Sánchez (2012), una forma alternativa de expresar la definición de los cuantiles es la siguiente:

    Minb ∈ℝ [ ∑Yi ≥ b q | Yi - b | + ∑Yi ≤ b (l - q) |Yi - b| ] (2)

    El valor de b que minimiza la expresión en (2) es justamente aquél valor de Y que deja una proporción q de la muestra de observaciones por debajo y una proporción (1 - q) por encima, siendo q, por tanto, un valor entre 0 y 1 correspondiente al cuantil de Y que se quiere estimar. Aplicando esta definición alternativa de cuantiles al modelo de regresión cuantil condicional, donde b es remplazado por la i-ésima observación del modelo, Xi' βq , la expresión en (2) pasa a tener la siguiente forma:

    El vector de estimadores β ^ q para la regresión cuantil condicional q es el que minimiza la función objetivo en (3) (Cameron and Trivedi, 2010). Esta función objetivo no es diferenciable, por lo que para su optimización se recurre al método Simplex (Cameron and Trivedi, 2010). El estimador β ^ q es un estimador con propiedades asintóticas bien establecidas. Bajo condiciones generales, la distribución asintótica de β ^ q es expresada como β ^ q ~ N(βq,A⁻¹BA⁻¹), donde A = Σiq(1-q)XiXi', B=Σifuq(0/Xi)XiX'i y fuq(0/Xi) es la densidad condicional del error μq = Y - X'Pq evaluado en μq = 0 (Cameron and Trivedi, 2010). Para la estimación de la matriz de varianzas y covarianzas A⁻¹BA⁻¹se recurre al método de remuestreo bootstrap (Vicéns y Sánchez, 2012).

    3. RESULTADOS

    3.1 ACTIVIDAD INGRESOS DE MAYORES

    Oferta Laboral

    Entre las personas adultas mayores, es decir las de 60 años y más, un poco más de la mitad (50.8%) aún integra o es parte de la fuerza laboral del país (Cuadro 1). Este nivel de participación de las personas de edad en la actividad económica se encuentra muy por encima del promedio de participación en la región de América Latina, 36.6% para el año 2021 (CEPAL, 2022). Por género, los hombres tienen mayor participación económica (61.6%) con relación a las mujeres (41.1%) debido a que, entre otros factores, de cada tres jefes de hogar, dos son hombres (65.7%), lo que podría traducirse en la mayor responsabilidad de los hombres adultos en cuanto al soporte económico de los hogares. Por otra parte, pese a su edad avanzada, aún hay una parte considerable de los adultos mayores que conforman la población económicamente activa que no tiene trabajo, pero busca activamente. En efecto, la tasa de desocupación en este segmento de la población asciende a 2.5%.

    Cuadro 1

    Bolivia: Condición de actividad económica de la población adulta mayor por sexo, 2021 (en porcentaje)

    Demanda Laboral e Ingresos en la ocupación principal

    Respecto de la ocupación principal de las personas adultas mayores que realizan una actividad económica, éstas se insertan en el mercado laboral principalmente a través de actividades que no requieren mucha calificación como son las vinculadas con la producción agropecuaria, servicios y la construcción y manufactura. En estas tres actividades se concentra el 77.9% de los adultos mayores ocupados (Cuadro 2). Si bien el nivel de ingresos laborales de las personas adultas mayores ocupadas en general es bajo, llegando, enmediana4, a sólo 1,333 Bspormes (Cuadro 2), equivalente a menos de las dos terceras partes de un salario mínimo (SM)5 -0,62 SM - mucho más bajo es para los que se dedican a trabajos agropecuariossector en el que se registra un ingreso mensual mediano de sólo 490 Bs, equivalente a un poco menos de la cuarta parte de un salario mínimo - 0.23 SM. Es importante notar que, además de los ingresos laborales, todos los adultos mayores que no cobran un sueldo del sector público tienen derecho a la renta dignidad6, una pensión vitalicia no contributiva que tiene entre sus objetivos proteger el ingreso de esta población vulnerable. Sin embargo, pese a este adicional ingreso no laboral, el ingreso total, laboral y no laboral, de los adultos mayores ocupados permanece bajo, 1,866 Bs en mediana, inferior a un salario mínimo (0.86 SM), como también permanecen bajos los ingresos de los trabajadores en la agricultura y servicios. Este panorama refleja considerables desigualdades entre los ingresos de los adultos mayores que realizan alguna actividad económica.

    Cuadro 2

    Bolrvia: Ingresos medianos mensuales total, laboral y no laboral de adultos mayores ocupados según grupo de ocupación principal, 2021 (en bolivianos)

    Además de registrarse considerables desigualdades entre los ingresos generados en diferentes ocupaciones, también se observan amplias brechas cuando se examinan los ingresos en función de algunas características sociodemográficas de los adultos mayores ocupados. Por ejemplo, los ingresos se reducen considerablemente a medida que se envejece más; las mujeres tienen menos ingresos que los hombres, principalmente en actividades agropecuarias, en la construcción y en la manufactura; y los ingresos se incrementan notablemente con la educación (Cuadro 2A en anexo). Con relación a este último resultado, en el país se tiene evidencia de que la educación del adulto mayor lograda cuando era relativamente joven tiene un fuerte impacto causal sobre su actual ingreso (Coa y Loza, 2024), un resultado importante para fines de política en materia de educación orientada a reducir desigualdades en los ingresos.

    Ingresos y categoría ocupacional

    Al examinar la composición de la población adulta mayor ocupada por categorías ocupacionales, se evidencia una contundente concentración de la fuerza laboral en actividades por cuenta propia, considerados empleos independientes y que generalmente no están regulados o protegidos por marcos legales. Un 79.4% de los adultos mayores ocupados trabaja por cuenta propia (Cuadro 3), mientras una pequeña fracción lo hace como trabajador asalariado, que incluye a obreros, empleados y empleadas del hogar. Además de constituir la fracción más importante entre los adultos mayores ocupados, los trabajadores por cuenta propia también perciben los ingresos más bajos, apenas 1.476 Bs por mes, en mediana (Cuadro 3), equivalente a un poco más de las dos terceras partes de un salario mínimo (0,68 SM), esto es, la mitad de los trabajadores por cuenta propia tiene un ingreso inferior a este monto, una cantidad de ingresos muy por debajo de lo percibido por los trabajadores asalariados obreros y empleados (4,265 Bs).

    Cuadro 3

    Bolivia: Ingresos medianos mensuales total, laboral y no laboral de adultos mayores según la categoría en su ocupación principal, 2021 (en bolivianos)

    Ingresos e informalidad laboral

    Analizar la informalidad laboral en nuestro medio es de suma importancia porque refleja la magnitud de los empleos que no se encuentran sometidos a la legislación laboral nacional, al impuesto sobre la renta o no tienen derecho a la protección social ni a los beneficios laborales (OIT, 2013). Es importante remarcar que el empleo informal puede existir tanto en el sector formal como en el sector informal de la economía.

    En Bolivia, casi la totalidad de los adultos mayores ocupados tienen empleos informales7. Mientras en la región de Latino

    América y el Caribe la tasa de empleo informal entre los adultos mayores ocupados asciende a 78% (Espejo, 2022), en Bolivia, considerado uno de los países con mayor informalidad laboral del mundo, es mucho mayor, 90.7%. Excepto en el caso de adultos mayores que alcanzaron la educación superior, para los que la informalidad laboral es la más baja (50.9%), para las demás características sociodemográficas la magnitud de la informalidad oscila entre 82.6% y 99.8% (Gráficol) 8.

     

    Gráfico 1

    Boiivia: Tasas de empleos informales de adultos mayores ocupados para características seleccionadas, 2021

    Con relación a los ingresos, los adultos mayores que trabajan en la informalidad perciben ingresos mucho más bajos de lo que reciben los trabajadores adultos formales, siendo estos últimos una reducida proporción de los adultos ocupados. Atan solo 1,100 Bs por mes, en mediana, asciende el ingreso total de los adultos mayores informales, monto equivalente a la mitad de un salario mínimo (0,51 SM), frente a una mediana de 4,973 Bs (2,3 SM) de los trabajadores formales (Cuadro 4). Además de esta enorme brecha entre los ingresos de trabajadores formales e informales, al interior del grupo de trabajadores adultos informales también se detectan enormes diferencias. Por ejemplo, los ingresos de los trabajadores informales se reducen drásticamente a medida que envejecen más, las mujeres perciben menos ingresos que los hombres y los ingresos en trabajos informales se incrementan considerablemente con la educación.

    Este panorama laboral de los adultos mayores, consistente en una predominante ocupación en trabajos informales, y con ingresos muy bajos, plantea serios desafíos para las autoridades encargadas del diseño y ejecución de políticas y programas orientados a salir de esta situación y transitar hacia la formalidad. Es importante remarcar que los adultos mayores insertos en trabajos informales están excluidos del sistema de seguridad social, principalmente del sistema de pensiones contributivas, no están cubiertos por la legislación laboral (por no poseer contratos explícitos, no beneficiarse de vacaciones pagadas o de licencias pagadas, para citar algunos) y no poseen libertad sindical, entre otros.

    Cuadro 4

    Bolivia: Ingresos medianos mensuales de adultos mayores con empleos formales e informales según características seleccionadas, 2021 (en bolivianos)

    3.2 INACTIVIDAD ECONÓMICA E INGRESOS DE LOS ADULTOS MAYORES

    Ingresos No Laborales de los Inactivos

    Los adultos mayores económicamente inactivos representan casi la mitad de este segmento de la población. Entre las razones de su inactividad se destacan tres: la edad avanzada, la jubilación y los quehaceres en el hogar, juntas representan el 97.8% del total de inactivos. En términos de ingresos no laborales, los adultos mayores inactivos en general tienen ingresos muy bajos, mucho más bajos de lo que perciben los adultos ocupados. Efectivamente, sólo 600 Bs en mediana (equivalente a 0,28 SM) reciben los adultos inactivos, frente a los 1,866 Bs (equivalente a 0,86 SM) que perciben los ocupados (Cuadro 5). Si bien los ingresos de los adultos ocupados ya son bajos, los ingresos de los adultos inactivos son mucho más bajos, peor aún si se toman en cuenta algunas características de los inactivos, como por ejemplo, las mujeres inactivas reciben tan sólo 385 Bs (0,18 SM), mucho menos de lo que perciben los hombres inactivos, 1,500 Bs ( 0,69 SM).

    Cuadro 5

    Bolivia: ingresos medianos mensuales no laborales de adultos mayores inactivos por razón de inactividad económica para características seleccionadas, 2021 (a) {en bolivianos)

    Pero, incluso al interior del grupo de adultos mayores inactivos, esto es, concentrando el análisis en las tres razones de inactividad más frecuentes, surgen brechas importantes en los ingresos no laborales. Claramente, las amas de casa dedicadas a los quehaceres del hogar y las personas de edad avanzada, ambos grupos de adultos mayores que no perciben pensión por jubilación, tienen los ingresos no laborales más bajos, sólo 350 Bs en mediana para ambos grupos (0,16 SM), ingresos que provienen principalmente de la renta dignidad; mientras los inactivos jubilados tienen un ingreso no laboral de 3,400 Bs en mediana (1,57 SM). Sin embargo, incluso el nivel de ingresos de los jubilados, si bien es superior al de los ocupados, no dej a de ser bajo.

    Composición de los Ingresos No Laborales de Inactivos

    Para analizar la composición de los ingresos no laborales de los adultos mayores inactivos se examinan tres aspectos: el número de fuentes de ingreso, la magnitud del ingreso por cada fuente y la fracción que representa cada fuente de ingreso respecto del ingreso no laboral total.

    Para casi todos los adultos mayores inactivos (98.03%), sus ingresos no laborales provienen de una, dos o hasta tres fuentes: la renta dignidad, la pensión por jubilación y la asistencia familiar - o de otras personas - sea en dinero o alimentos. La magnitud de esos ingresos mensuales, en mediana, asciende a 350 Bs (0,16 SM) para la renta dignidad, a 3,000 Bs (1,39 SM) para la jubilación y a 333 Bs (0,15 SM) para la asistencia familiar (Cuadro 6). Adicionalmente, la renta dignidad, la que beneficia a casi todos los inactivos (98%), representa en promedio más de la mitad de sus ingresos (58%); la pensión por jubilación, recibida por menos de la tercera parte de los inactivos (30.4%), representa una elevada proporción de sus ingresos no laborales (84%); mientras la asistencia familiar, percibida por menos de la cuarta parte de los inactivos (23,2%), también representa una parte considerable de sus ingresos (42%) (Cuadro 6A en anexo).

    Si bien la renta dignidad, un programa de transferencias monetarias para el adulto mayor de forma vitalicia, que forma parte del régimen de seguridad social no contributivo, tiene cobertura casi universal, la cantidad de ingresos transferido a cada adulto mayor - 350 Bs - es claramente insuficiente para asegurar las necesidades básicas de muchos de los adultos mayores inactivos. Por su parte, la asistencia familiar también se constituye en un paliativo importante para la economía de los adultos mayores inactivos, si bien insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas e inestable en el tiempo. Incluso el monto mediano de la pensión por jubilación, equivalente a sólo 1,39 veces el salario mínimo, es insuficiente para garantizar una seguridad económica en la vejez, tomando en cuenta, por ejemplo, que el cuidado de la salud durante la vejez requiere en general de cantidades de recursos económicos mucho mayores que en otros grupos etarios.

    Cuadro 6

    Solivia: Ingresos medianos mensuales no laborales de adultos mayores económicamente Inactivos segúin procedencia del ingresa, 2021 (en bolivianos)

    Composición de los Ingresos No Laborales de Jubilados

    Con base en los mismos criterios usados en la sección previa ahora se analiza la composición de ingresos no laborales de los adultos mayores jubilados. Para casi todos los adultos jubilados (96%) sus ingresos no laborales emanan de hasta tres fuentes: pensión por jubilación, renta dignidad y otras rentas - por ejemplo alquileres e intereses por préstamos. Proporciones muy reducidas de jubilados perciben ingresos de otras fuentes, como asistencia económica, remesas, bonos sociales y pensión por viudez. Referente a los ingresos, se observan diferencias importantes entre los montos medianos percibidos de cada una de estas tres fuentes: 3,000 Bs (1,39 SM) por jubilación, 300 Bs (0,14 SM) por renta dignidad y 1,200 Bs (0,55 SM) por otro tipo de rentas (Cuadro 7). El panorama de esta composición de ingresos se amplía examinando el peso promedio que tiene cada fuente en el ingreso no laboral total de los jubilados. En efecto, la pensión por jubilación, percibida obviamente por todos los jubilados (100%), representa, en promedio, una elevada fracción de sus ingresos no laborales (84%); la renta dignidad, la que beneficia a casi todos los jubilados (96.3%), representa sólo una pequeña parte de los ingresos no laborales (10%); en tanto los ingresos provenientes de otras rentas, percibidas también por una pequeña fracción de los jubilados (13.1%), constituye un poco menos de la tercera parte de sus ingresos no laborales (31%) (Cuadro 7A en anexo).

    Cuadro 7

    Eiotivis: ingresos medianos mensuales no laborales de adultos mayores jubilados según procedencia del ingreso, 2021 (en bolivianos]

    Por su cobertura, la pensión por jubilación y la renta dignidad se constituyen claramente en las dos fuentes de ingresos principales de los jubilados, una cobertura prácticamente universal en ambos casos; mientras sólo una pequeña fracción de los jubilados percibe ingresos provenientes de otras rentas. En cambio, por el monto, no cabe duda que la pensión por jubilación es la principal fuente de ingresos, en tanto el aporte de la renta dignidad al ingreso total de los jubilados es pequeño, pero no por ello despreciable.

    3.3 DESIGUALDADES EN LOS INGRESOS CON PROCEDIMIENTOS INFERENCIALES

    En las secciones previas se examinaron las desigualdades o brechas en los ingresos en términos descriptivos, mientras en esta sección se las analiza recurriendo a procedimientos inferenciales. Las desigualdades son analizadas en dos direcciones: primero, al interior de cada categoría, por ejemplo las desigualdades en los ingresos de adultos mayores ocupados o las desigualdades en los ingresos de los jubilados; segundo, desigualdades entre categorías, por ejemplo las brechas entre los ingresos de ocupados e inactivos y, fundamentalmente, si la magnitud de esas brechas se mantienen invariables o cambian con el nivel de los ingresos.

    Desigualdades dentro de las categorías

    Para el grupo de adultos mayores económicamente activos, específicamente los ocupados, sus ingresos medianos totales - laborales y no laborales - se incrementan marcadamente al pasar del quintil inferior al quintil superior (Cuadro 8), reflejando considerables desigualdades. En otros términos, el ingreso mediano en el quintil superior es 10,3 veces más que en el quintil inferior, lo que sugiere la existencia de amplias brechas, resultado que también es manifestado por el elevado valor del índice de Gini (0,46). Estas brechas son respaldadas por las magnitudes de los intervalos de confianza para los ingresos medianos poblacionales en cada uno de los quintiles, magnitudes que permiten constatar que los ingresos medianos son estadísticamente diferentes y que, en consecuencia, queda confirmada la existencia de desigualdades importantes entre los ingresos totales de los adultos mayores ocupados.

    Cuadro 8

    Solivia: Ingresos medianos y sus correspondientes intervalos de confianza 95% de adultos mayores por condición de actividad económica según quintiles de ingreso, 2021

    De manera similar al caso de los adultos ocupados, para el conjunto de adultos jubilados también se constatan desigualdades muy amplias entre sus ingresos. En efecto, los ingresos medianos en cada uno de los quintiles son estadísticamente diferentes, por ejemplo el ingreso mediano en el quintil superior es 3,6 veces más que en el quintil inferior. Igualmente, para el caso de los otros dos grupos de adultos mayores económicamente inactivos - las amas de casa y los que declararon ser inactivos por tener edad avanzada - también se tiene evidencia de importantes desigualdades. Sin embargo, en el caso de estos dos últimos grupos debe notarse una relativa homogeneidad entre los ingresos en los primeros cuatro quintiles y que los ingresos en el quintil superior son marcadamente distintos a los registrados en los primeros cuatro quintiles.

    Desigualdades entre categorías

    Acá se recurre a la regresión cuantil para detectar la existencia o no de desigualdades significativas entre los ingresos de grupos de adultos mayores a través de toda la distribución de ingresos, controlando el efecto de otras variables incluidas en la parte sistemática del modelo.

    Cuadro 9

    Coeficientes y vaiores-p estimadlos con regresión cuantil para cuamtíles 25, 50 y 75

    Coeficientes y valores-p para los cuantiles 25, 50 y 75 estimados con regresión cuantil se exponen en el Cuadro 9. En las primeras tres filas del cuadro se comparan las brechas entre los ingresos de los económicamente activos - básicamente los ocupados -y los económicamente inactivos. Los resultados revelan que, por una parte, los tres cuartiles de ingresos de los ocupados son significativamente superiores a los correspondientes cuartiles de los inactivos y, por otra parte, esta superioridad se incrementa cuando aumenta el cuartil, esto es, la magnitud de las desigualdades en los ingresos se incrementa en niveles de ingresos altos. Pruebas estadísticas confirman estos resultados. Efectivamente, la hipótesis de igualdad de los tres cuantiles es rechazada (valor-p = 0.001).

    Estos mismos resultados se pueden apreciar gráficamente, con el añadido de que se evalúan las desigualdades a través de toda la distribución de los ingresos, no sólo en unos pocos cuantiles (Gráfico 2). El gráfico que permite la comparación entre los ingresos de los económicamente activos - los ocupados - y los ingresos de los económicamente inactivos, se encuentra en el panel superior izquierdo, incluido la banda de confianza 95%. Puede apreciarse que hasta alrededor del 60 cuantil, el ingreso de los ocupados es significativamente superior al de los inactivos, con leves incrementos en su magnitud durante ese tramo, pero a partir de este cuantil las brechas entre los ingresos se incrementan notablemente y de manera continua. Estos resultados evidencian la existencia de amplias brechas entre los ingresos de los adultos mayores económicamente activos -los ocupados - y los ingresos de los inactivos, brechas que se amplían aún más en niveles altos de los ingresos. Cabe hacer notar que todos estos resultados se presentan en un contexto de bajos ingresos, en general, de los adultos mayores

    Gráfico 2

    Evolución de efectos de los regresores a medida que incrementa el cuantü (incluye IC 95%)

    En el mismo Gráfico 2 se aprecian desigualdades para otras comparaciones. En el gráfico de la primera fila y segunda columna se presentan las brechas entre los ingresos de las económicamente inactivas, las amas de casa, y los ingresos de los ocupados, controlando el efecto de otras variables. Se aprecia que los montos de ingresos de las amas de casa son significativamente más baj os que los ingresos de los ocupados a través de todos los niveles de ingresos, brechas que se amplían considerablemente en niveles de ingresos intermedios. En cuanto a la comparación de los ingresos de los jubilados con los ingresos de los ocupados, los primeros tienen ingresos superiores a los ingresos de los segundos, pero, la magnitud de esa superioridad evoluciona en forma parabólica, es decir, las brechas se incrementan hasta alrededor del cuantil 30 para, a partir del mismo, reducirse continuamente. Como se puede ver, por una parte se tiene evidencia estadística de importantes desigualdades entre los ingresos de las amas de casa y de los ocupados, principalmente en niveles de ingresos intermedios, desigualdades en detrimento de las amas de casa y, por otra parte, se observan desigualdades entre los ingresos de jubilados y de ocupados, brechas que crecen en niveles inferiores de ingreso para luego reducirse en niveles de ingresos altos.

    También es importante resaltar otros resultados importantes que se pueden extraer del Gráfico 2. Uno de ellos tiene que ver con las brechas de ingresos por género. Luego de controlar el efecto de otras variables, no existen brechas significativas entre los ingresos de hombres y mujeres (se observa una linea entorno de 0). Lo propio acontece con la edad de los adultos mayores. No existen brechas intergeneracionales en cuanto a los ingresos totales. Un resultado muy interesante e importante tiene que ver con el efecto de la educación sobre los ingresos, controlando otras variables. El efecto de la educación sobre el ingreso crece continuamente a medida que los ingresos pasan de niveles bajos a niveles altos, incremento que es mucho mayor en niveles de ingresos más altos. La importancia de la educación en edades relativamente jóvenes para garantizar la seguridad económica en la vejez es un resultado que fue evidenciado estadísticamente por Coa y Loza (2024).

    4. CONCLUSIONES

    En Bolivia, en 2021, un poco más de la mitad de los adultos mayores es económicamente activo (50,8%), fracción que representa la fuerza de trabajo adulta mayor. Entre los que realizan algún trabajo, su ocupación principal está vinculada principalmente con la producción agropecuaria, servicios y la construcción y manufactura. Estas tres actividades, juntas, aglutinan el 77.9% de los adultos ocupados.

    Los ingresos de los adultos mayores que realizan alguna actividad económica, en general, son muy bajos, inferiores a un salario mínimo. Para los ocupados, su ingreso mediano total - laboral y no laboral - asciende a 1,866 Bs por mes, inferior a un salario mínimo (0.86 SM), monto que incluye el ingreso no laboral proveniente principalmente de la renta dignidad. En este escenario de bajos ingresos surgen amplias brechas cuando se examinan los ingresos en función de algunas características sociodemográficas de los adultos mayores ocupados. Así, los ingresos se reducen considerablemente a medida que se envejece más; las mujeres tienen menos ingresos que los hombres, se reducen cuando los adultos se encuentran en condición de pobreza, pero los ingresos se incrementan notablemente cuando aumentan los años de educación.

    Al examinar la categoría en la ocupación principal, se encuentra una contundente concentración de la fuerza laboral en actividades por cuenta propia (79.4% de los ocupados). Los trabajadores con esta categoría ocupacional, además de ser el grupo más numeroso, también son los que perciben ingresos más bajos, apenas 1.476 Bs por mes, en mediana, equivalente a un poco más de las dos terceras partes de un salario mínimo (0,68 SM), muy por debajo del ingreso mediano percibido por los ocupados asalariados, 4,265 Bs (1,97 SM).

    En Bolivia, la informalidad laboral entre los adultos mayores ocupados está muy extendida, 90.7% de los ocupados tiene empleos informales, empleos que no se encuentran sometidos a la legislación laboral ni gozan de beneficios laborales. Es más, la tasa de informalidad aumenta con la vejez, es mayor en las mujeres, aumenta con la condición de pobreza, pero se reduce con la educación. En cuanto a sus ingresos, sólo 1,100 Bs por mes, en mediana, percibe un trabajador informal, monto equivalente a la mitad de un salario mínimo (0,51 SM), frente a 4,973 Bs de los trabajadores formales, equivalente a más de dos salarios mínimos (2,30 SM). En este contexto de bajos ingresos, también se registran considerables desigualdades. Esto es, los ingresos de los trabajadores informales se reducen drásticamente a medida que envejecen más, las trabajadoras informales perciben mucho menos que los trabajadores formales, los ingresos de trabajos informales se reducen abundantemente con la condición de pobreza, pero se incrementan considerablemente con la educación.

    Por otra parte, con relación a los adultos mayores económicamente inactivos, éstos también representan casi la mitad de este segmento de la población (49,2%). Entre las razones de su inactividad se destacan tres: la edad avanzada, la jubilación y los quehaceres en el hogar, estas tres razones juntas representan el 97.8% del total de inactivos. Respecto de sus ingresos, los adultos inactivos tienen ingresos mucho más bajos que los ocupados. En mediana, los inactivos perciben 600 Bs por mes (0,28 SM), mientras los ocupados reciben 1,866 Bs (0,86 SM). En este cuadro de muy bajos ingresos de los inactivos, igualmente se registran importantes diferencias. Las amas de casa, dedicadas a los quehaceres del hogar, y las personas de edad avanzada perciben, en mediana, sólo 350 Bs por mes (0,16 SM), ingresos que provienen principalmente de la renta dignidad; en cambio, el ingreso no laboral de los inactivos jubilados asciende a 3,400 Bs en mediana (1,57 SM).

    Un análisis más profundo de las desigualdades con base en el modelo de regresión cuantil, modelo que permite analizar las desigualdades a través de toda la di stribuci ónde ingresos y controlar el efecto de otras variables, arroja resultados importantes. A saber: (i) los ingresos de adultos mayores económicamente activos - básicamente los ocupados - son significativamente superiores a los que perciben los inactivos, superioridad que se registra en todos los niveles de ingresos y que se amplía aún más en niveles de ingresos altos; (ii) los ingresos de las amas de casa y de los de edad avanzada son significativamente inferiores a los que reciben los ocupados en todos los niveles de ingresos; (iii) los ingresos de los pobres son significativamente inferiores a los percibidos por los no pobres a través de todos los niveles de ingresos, brechas que se amplían continuamente en niveles altos de ingresos; (iv) un resultado muy importante se refiere a que el efecto de la educación sobre el ingreso crece continuamente a medida que los ingresos pasan de niveles bajos a niveles altos, efecto que es mucho mayor en niveles de ingresos altos; (v) también es importante remarcar que, luego de controlar el efecto de otras variables, no existen brechas significativas entre los ingresos de hombres y mujeres; (vi) y lo propio acontece con la edad de los adultos mayores, no existen brechas intergeneracionales en cuanto a los ingresos totales.

    En suma, además de que los ingresos de una mayoría de los adultos mayores, sean activos o inactivos económicamente, son bajos, inferiores a un salario mínimo, se constata la existencia de importantes desigualdades o brechas. Las amas de casa, las personas que declaran ser inactivas por tener edad avanzada, buena parte de los inactivos jubilados y los trabajadores informales, son grupos de adultos mayores cuyos ingresos se encuentran entre los más bajos, inferiores a la mitad de un salario mínimo. Claramente, estos niveles de ingresos son insuficientes para satisfacer las necesidades básicas tanto alimentarias como no alimentarias, y son insuficientes para garantizar el derecho que tienen la personas adultas mayores a su seguridad económica.

    5. DISCUSIÓN

    Dos aspectos de esta investigación que merecen atención, son: Primero, la importancia de tomar en cuenta en el diseño y ejecución de las políticas públicas el envejecimiento de la población boliviana y, entre ellos, garantizarla seguridad económica de una cada vez mayor población adulta. Con base en las proyecciones de población realizadas por el CELADE (CELADE, 2024), entre 2024 y 2050 la población adulta mayor boliviana pasará de alrededor de 1,055,000 personas a aproximadamente 2,336,000 personas, un incremento entorno de 1,281,000 adultos mayores en los próximo 26 años, lo que significa que la población adulta mayor dentro de 26 años será más del doble de la actual - 2,2 veces más. Es claro que este cambio en la estructura etaria de la población boliviana conlleva retos importantes en materia de políticas públicas. De acuerdo a los resultados de la presente investigación, los ingresos mensuales de gran parte de los adultos mayores, sean activos o inactivos económicamente, son inferiores a un salario mínimo, monto insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de alimentación y de otros rubros. La renta dignidad, si bien beneficia a casi todos los adultos mayores, no permite cubrir todas esas necesidades básicas.

    Esta insuficiencia de ingresos es consecuencia de muchos factores, siendo uno de ellos la informalidad laboral. Nueve de cada diez adultos mayores ocupados trabajan de manera informal, con ingresos, en mediana, equivalente a la mitad de un salario mínimo. Otro factor importante tiene que ver con la exclusión social. Muchos de los adultos mayores, en el pasado, carecieron de oportunidades para culminar la educación secundaria, peor aún la educación superior. Consecuencia de esa exclusión en el pasado, y de otros factores, en la actualidad una fracción importante de los adultos mayores inactivos no percibe una pensión por jubilación, sólo percibe la renta dignidad, consistente en tan sólo un poco más de la décima parte de un salario mínimo, como es el caso de las mujeres adultas dedicadas a labores domésticas y de personas inactivas de edad avanzada. Producto, en parte, de esa exclusión, estos dos grupos de adultos mayores tienen muy bajos niveles de educación, 5,5 años de educación para las adultas inactivas dedicadas a quehaceres del hogar y 4,0 años de educación para las personas inactivas de edad avanzada.

    En adelante, si no se producen progresos importantes en lo social y en lo económico, los sistemas de protección social orientados a los adultos mayores - los sistemas de pensiones contributivos y no contributivos, y los sistemas de salud - no podrán ser sostenibles financieramente debido al rápido envejecimiento de la población. Entonces, qué acciones tomar en adelante? Algunas de esas acciones son: (i) asegurar que los actuales niños y jóvenes logren la educación superior, incluido la educación técnica, además de recibir una educación de calidad, esto porque se tiene evidencia científica de que, en la vejez, los adultos mayores con educación superior tienen los mejores índices de calidad de vida, incluido los más altos ingresos; (ii) crear las bases para una transición gradual hacia los empleos formales y dignos, pues también se tiene evidencia de que el ingreso mediano en empleos formales es casi cinco veces más que en trabajos informales; (iii) diseñar políticas y programas para aprovechar el bono demográfico, bono que, según estimaciones de la CEPAL (CEPAL, 2024), en Bolivia terminará antes del año 2050; (iv) e incrementar los montos y focalizar - sin sesgo político - los grupos de adultos mayores beneficiarios de pensiones no contributivas.

    Segundo, con relación a la regresión cuantil, esta técnica tiene ventajas sobre regresión clásica porque es robusta a outliers y, además, permite analizar las desigualdades en ingresos a través de toda su distribución, mientras regresión clásica no es robusta a los valores atípicos y sólo permite analizar las desigualdades en un único punto de la distribución de ingresos, su promedio. Este tipo de análisis es más apropiado para fines de orientar las políticas públicas y programas, puesto que, por ejemplo, el conocimiento de que no hay desigualdades en niveles bajos de los ingresos y sí en niveles altos, permite una mejor focalización de la población objetivo y, por tanto, mayor eficacia en la reducción de las desigualdades.

    CONFLICTO DE INTERESES

    Los autores declaran que no hay conflicto de intereses con respecto a la publicación de este documento.

    NOTAS

    1    Director del Instituto de Estadística Teórica y Aplicada, UMSA. Ex-Director de Investigación en la Unidad de Análisis y Política Social de Bolivia. Ex-Director Nacional de la Encuesta de Demografía y Salud. M.Sc. Estadística, Pontificia Católica de Chile. Mag. Demografía, Centro Latinoamericano de Demografía. Candidato a Doctor en Demografía, Universidad Federal de Minas Gerais. ORCID: 0000-0002-2955-0204.

    2    Lie. Estadística. Especialidad en Evaluación de Impacto de Programas Sociales. M.Sc. Ciencia de Datos. Consultora de instituciones públicas y privadas en análisis estadístico. ORCID: 0009-0009-6633-6264.

    3 En el artículo 17 de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, del cual Bolivia es parte, se afirma que "Toda persona mayor tiene derecho a la seguridad social que la proteja para llevar una vida digna. Los Estados Parte promoverán progresivamente, dentro de los recursos disponibles, que la persona mayor reciba un ingreso para una vida digna a través de los sistemas de seguridad social y otros mecanismos flexibles de protección social" (OEA, 2015, art. 17)

    4    Debido a que en general la distribución de los ingresos es bastante asimétrica y que en tales situaciones el ingreso promedio no es una buena medida representativa de esa distribución, en adelante se usará principalmente el ingreso mediano, el cual indica que la mitad de las personas ganan menos que el ingreso mediano y que la otra mitad gana más que la mediana.

    5    En el año 2021, el salario mínimo en Bolivia fue de 2,164 Bs, equivalente a 310.9 dólares.

    6 La renta dignidad asciende a 350 Bs por mes para los que no perciben renta o jubilación y a 300 Bs por mes para los que perciben una pensión de jubilación.

    7 La magnitud del empleo informal fue calculada con base tanto en los conceptos y definiciones adoptados internacionalmente así como en las directrices técnicas para su medición emitidas en el Manual Estadístico sobre el Sector Informal y el Empleo Informal de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2013).

    8 Con base en los criterios usados en esta investigación, criterios técnicos y conceptuales recomendados por la OIT, la tasa de empleo informal para Bolivia, considerando todas las edades, en 2021, asciende a 79.2%. Esta estimación es coherente con otras, por ejemplo la OIT estimó una tasa de informalidad de 80%: https:// www.ilo.org/es/resource/news/trabajadoras-por-cuenta-propia-pilares-de-la-reactivacion-economica-en

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    ANEXO

    Cuadro 2A

    Solivia: Ingreso; medianos mensuales de la población adulta mayor ocupada por tipo de ocupación principal según características seleccionadas, 2021 íen bolivianos)

    Cuadro 6A

    Bolivia: Porcentaje promedio que representa la fuente de ingreso no laboral de ios adultos mayores inactivos con relación s su ingreso no Jabcral tota!, 2021

    Cuadro 7A

    Bolivia: Porcentaje promedio que representa ia fuente de ingreso no laboral de adultos mayores jubilados con relación a su ingreso no laboral total, 2021